Las mujeres en el Islam
El Islam fue revelado en un tiempo cuando muchas
personas alrededor del mundo negaban la humanidad
de las mujeres. Vistas o no como seres subhumanos, las
mujeres seguían siendo consideradas objetos creados
para el humilde servicio de los hombres.
El Islam devolvió sus derechos a las mujeres, mismos
que habían sido eliminados por una sociedad
decadente. La dignidad y humanidad de la mujer fue
restablecida, haciendo que su estatus sea igual al del
hombre. El infanticidio femenino fue prohibido y fueron
otorgados a las mujeres los derechos con respecto a la
herencia, los cuales coexistían anteriormente. Entre
otras cosas, las mujeres ahora tienen el derecho a tener posesiones personales y, por tanto, a tener su
propio dinero y riqueza (sin ninguna obligación de
gastar en sus familias); el derecho a estar de acuerdo
con el matrimonio (su consentimiento es obligatorio),
y de conservar su nombre de soltera después del
matrimonio. Ellas ahora tienen el derecho al divorcio, a
la educación, al voto; los derechos son muchos y ponen
a la mujer no solo en un mismo nivel, sino que elevan
su estatus por sobre el de los hombres en muchas
circunstancias:
“Abu Hurairah relató que un hombre fue ante el Profeta
Muhammad y le preguntó: ‘Oh, Mensajero de Allah,
¿cuál de todas las personas es la que más merece mi
trato bondadoso y mi buena compañía?’ Él respondió:
‘Tu madre’. El hombre preguntó: ‘¿Y luego?’ Él dijo: “Tu
madre”. ‘¿Y luego quién?’ Él dijo: ‘Tu madre’. ‘¿Y después
de ella?’ El Profeta dijo: ‘Tu padre’”. (Al Bujari y Muslim)
Muchos derechos fueron otorgados recientemente
a las mujeres en Occidente; un claro ejemplo de esto
es el derecho a la propiedad, el derecho a ejercer su
propia voluntad y el derecho al divorcio que recién
se introdujeron a las leyes en el siglo XIX. Además,
debido a la mala orientación cultural que se observa
en algunas sociedades fuera del mundo musulmán, el
nacimiento de una hija todavía es considerado como
una carga. El infanticidio femenino es aún común a
través del aborto, ocasionando una gran disparidad
entre el número de hombres y mujeres dentro de esas
comunidades.
El punto de vista islámico sobre el estatus de las mujeres
puede ser resumido en el siguiente verso del Corán:
“Su Señor les respondió sus súplicas y dijo: No dejaré de
recompensar ninguna de vuestras obras, seáis hombres
o mujeres. Procedéis unos de otros (…)”. (Corán 3:195)