EL ÚLTIMO SERMÓN DEL PROFETA MUHAMMAD
“…¡Oh gente!, así como estimáis este mes, este día y esta
ciudad como sagrados, así que estimad también la vida
y la propiedad de todo musulmán como una confianza
sagrada. Devolved los bienes que se os confían a sus
legítimos dueños. No dañéis a nadie para que nadie os
pueda dañar. Recordad que ciertamente os encontraréis
con vuestro Señor, y que ciertamente Él tomará en cuenta
vuestras acciones. Allah os ha prohibido que toméis usura
(intereses), por lo tanto se debe renunciar a todo interés de
aquí en adelante. Mantened, sin embargo, vuestro capital.
No seréis afligidos ni sufriréis ninguna injusticia. Allah ha
dictaminado que no debe existir interés alguno…
¡Oh gente!, ciertamente vosotros tenéis algunos derechos
con respecto a vuestras mujeres, pero ella también tienen derechos sobre vosotros. Recuerden que ustedes las han
tomado como vuestras esposas solo bajo la confianza de
Allah y con Su permiso. Si ellas respetan vuestros derechos,
entonces ellas tienen el derecho de ser alimentadas y
vestidas bondadosamente. Tratad bien a vuestras esposas
y sed afectuosos con ellas, porque ellas son vuestras
compañeras y ayudantes comprometidas. Y es vuestro
derecho que ellas no permitan a nadie que vosotros no
aprobéis entrar en vuestras casas, así como nunca ser
indecentes…

Toda la humanidad viene de Adán y Eva, un árabe no tiene
superioridad alguna sobre un no árabe, ni un no árabe tiene
superioridad alguna sobre un árabe; tampoco un blanco
tiene superioridad alguna sobre un negro, ni un negro
tiene superioridad alguna sobre un blanco excepto por su
piedad y sus buenas acciones. Sabed que un musulmán
es hermano de otro musulmán y que los musulmanes
constituyen una hermandad. Nada que pertenezca a un
hermano musulmán será lícito para otro musulmán, a
menos que sea dado libre y voluntariamente. Por tanto, no
seáis injustos con vosotros mismos…
¡Oh, gente! Ningún profeta o apóstol vendrá después y
no nacerá ninguna fe nueva. Por tanto, razonad bien, ¡oh,
gente!, y comprended las palabras que os transmito. Dejo
detrás de mí dos cosas, el Corán y mi ejemplo, la Sunnah, y
si los seguís nunca os desviaréis del buen camino…
Todos los que me escuchan deben transmitir mis palabras a
los demás, y ellos a otros; y talvez los últimos comprendan
mejor mis palabras que quienes las escuchan de mí
directamente. Sé mi testigo, ¡oh, Allah!, que he transmitido
Tu mensaje a tu gente”.